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1 Samuel 16:15-18. Una mente renovada.

Renovación de la mentePor Héctor Cruz7, Jul 2026
1 Samuel 16:15-18. Una mente renovada.

Este recurso cuenta con audio

Una mente renovada.

1 Samuel 16:15-18

Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. 16 Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio. 17 Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que toque bien, y traédmelo. 18 Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él.

Este pasaje de un David que estaba en un monte apartado nos enseña que la actitud correcta con lo que "tenemos ahora" abre puertas para más bendiciones.

Lucas 16:10 «El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel...».

Si usted no tiene la actitud correcta con un par de ovejas en un monte en Hato Chamí, no va a tener una buena actitud con mil ovejas en una gran hacienda en las Tierras Altas.

Una buena actitud proviene de una mente renovada. Romanos 12:2. «Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…».

Nuestra actitud solo puede cambiar si cambiamos nuestra forma de pensar. Eso lo enseña Proverbios 23:7 : «Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él...».

Y tenemos que ser humildes para reconocer que necesitamos cambiar. El primer paso para el cambio es reconocer que necesitamos cambiar. Ese reconocimiento surge por la acción del Espíritu Santo y la Palabra de Dios, que nos convencen de que andamos mal y necesitamos ser transformados. Salmos 139:23-24 : «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos...».

La actitud correcta refleja a Cristo. Filipenses 2:5: «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús». Observa cuál es la actitud de Jesús frente al escarnio público: 1 Pedro 2:23: «...quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente».

A cualquiera de nosotros nos dicen un par de groserías, ¿y cómo actuamos frente a eso? ¿Vamos a encomendar la causa a Dios? La mayoría se hace cargo y viene con una respuesta sustanciosa y hasta agresiva.

Nuestra actitud no debería depender de las circunstancias, cualesquiera que sean. Job 1:20-21: «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito».

Dos personas pueden experimentar el mismo problema y responder de formas diferentes. Job y su mujer estaban experimentando la misma situación. Ambos reciben las mismas malas noticias, enfrentan las mismas dificultades y sienten el mismo dolor. Sin embargo, Job sabe que Dios tiene un propósito en todo esto, mientras que su mujer lo mandó a morir (Job 2:9).

¿Qué marcó la diferencia? No fueron los problemas que enfrentaban... fue su perspectiva frente al problema y la actitud con la que decidieron enfrentar las cosas.

José fue vendido por sus hermanos y cayó en prisión. ¿Y cuál fue su reacción frente a las circunstancias difíciles? No fue: «Se acabaron mi sueños y acá termina mi historia»

¿Qué hizo frente a la adversidad? Destacó liderando la organización y la planificación en la casa de Potifar y en la cárcel. Pensó y comenzó a actuar: «Voy a ser el mejor administrador y planificador».

Si enfrentamos los problemas entendiendo que Dios tiene un propósito, comenzaremos a ver las dificultades o limitaciones como una oportunidad.

El problema no siempre es el problema; el problema es nuestra actitud frente al problema.

Una historia bíblica clara es la de los doce espías enviados a reconocer la tierra prometida. Números 13:30-31: «No podremos subir contra aquel pueblo, porque son más fuertes que nosotros».

Diez de ellos miraron el problema y se veían en poco. Se vieron a sí mismos y dijeron: «Señor, acá necesitamos un milagro. Necesitamos ser todos como Conan el Bárbaro; necesitamos el milagro de que, cuando entremos allá, todos ellos ya estén muertos; necesitamos el milagro de que tus ángeles acaben con ellos». ¿Sabe cuál era el milagro que ellos necesitaban? Cambiar la forma en que estaban pensando. Ese es el gran milagro que necesitamos hoy.

En cambio, Josué y Caleb tenían una perspectiva diferente sobre la situación; además, se acordaban de lo que Dios había hecho en el pasado y dijeron: «Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos».

Nuestra actitud está determinada por nuestra perspectiva de la vida y por lo que nos estamos diciendo a nosotros mismos todo el día. ¿Qué piensas de las cosas que te sucedieron esta semana? ¿Qué te decías sobre lo que te estaba pasando? ¿Puras cosas malas? «Ese jefe, ese tranque (tráfico), ese trabajo, ese presidente, ese tren lleno...».

O, frente a tantas cosas que representa la vida, ¿te estabas diciendo: «A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» o «He tenido muchos aprendizajes esta semana, Dios me ha estado enseñando muchas cosas»?

¿Cuál es tu actitud frente a la vida?