Este recurso cuenta con audio
Efesios 4:17-22, 24
Mentes llenas....pero vacías
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente.”
La palabra griega para vanidad es (mataiótēs) y se refiere a algo inútil, sin propósito. Es decir, una mente que no va a ningún lado.
Esta no es la única vez en la Biblia que se nos exhorta a que no desperdiciemos nuestras energías pensando y haciendo cosas inútiles.
Por la calle donde vivo siempre han habido perros correteando carros, y la pregunta es ¿Qué pretenden esos perros?, ¿Cuál es la utilidad?, ¿a dónde quieren llegar?.
Y podríamos ir corriendo tras la corriente de este mundo sin cuestionar. Mira lo que dice Efesios 2:2.
No se si has visto el video de un joven bailando como loco. Un joven empieza a bailar solo, de manera desordenada, en medio de un campo lleno de gente. Al principio todos lo miran como si estuviera loco. Un segundo joven se une a él y comienza a bailar también. Luego llega un tercero, un cuarto… En pocos minutos hay decenas de personas bailando. Una conducta que parecía absurda puede volverse una “norma” en minutos.
La mente vana se convierte en lo que la sociedad quiere que esa mente se convierta.
En conclusión, la mente mataiótēs está relacionada con esa persona que está dedicando esfuerzos y energía a cosas que no van para ningún lado, porque no toma en cuenta a Dios. Observa lo que dice Salmos 127:1: “Si el Señor no edifica…”
Salomón también nos habla de la mente mataiótēs en Eclesiastés 2:4–11: dice:“Me hice casas, planté para mí viñas…”. y al final declara: “Vanidad de vanidades” en Eclesiastés 1:2, y su reporte final es que todo lo que se hace debajo del sol sin tener en cuenta a Dios es vanidad de vanidades.
En Lucas 12:16-21, Jesús nos cuenta la historia de un hombre con la mente mataiótēs, esa mente que cree tener un futuro perfecto sin tomar en cuenta a Dios. El problema aquí no está en trabajar, producir o prosperar. La Biblia no condena nada de eso. El problema es que todo su pensamiento estaba centrado en sí mismo y en su ilusión de controlar el futuro y las circunstancias. Observa sus palabras: “derribaré… construiré… guardaré… diré a mi alma…”.
Dios no aparece en ningún momento de su razonamiento.
Vanidad de la mente es repetir los mismos comportamientos que ya se ha demostrado que no dan buenos resultados, y aun así pensar que esta vez a ti sí te van a funcionar.
La mente mataiótēs es reconocer que algo nos perjudica, pero continuar haciéndolo por costumbre o para buscar la aprobación de otras personas.
La Biblia nos advierte en este pasaje que el creyente no puede seguir viviendo en la mente mataiótēs.
Efesios 4:18. “teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.”
Esto es como una cadena donde la causa principal del problema es la dureza del corazón del hombre; luego viene la consecuencia inmediata: la ignorancia espiritual, y el resultado final es un entendimiento entenebrecido.
No es que las personas no sepan absolutamente nada de Dios. El problema es el corazón endurecido que, a pesar de la revelación que cada hombre recibe de Dios, decide ignorar esa revelación. Romanos 1:20-21
Cuando el corazón se endurece, la persona no quiere saber nada de Dios. La dureza del corazón cierra la mente a la verdad de Dios, que es evidente. Luego llega un momento en que comienza a llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno, y ya no distingue entre los dos.
Efesios 4:19 “los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.”
Pablo nos describe lo que pasa cuando se pierde la sensibilidad espiritual. El problema comienza cuando una persona peca y ya no siente nada; no siente culpa, ni le remuerde la conciencia. Es un anestesiado espiritual. El pecado primero incomoda… luego se va tolerando… después se normaliza… y si se sigue en esa línea, se quiere hasta defender el pecado .
Es como la descripción de la persona que por primera vez mata y se siente mal, y quizás no duerma esa noche; pero la segunda y la tercera vez que mata, ya duerme como si nada.
¿Por qué usted cree que algunas pandillas le piden a sus miembros que roben o maten a una persona para aceptarlos? Es para que superen la barrera del miedo y comiencen con el proceso del “no me importa matar”: una insensibilización total.
¿Un creyente puede progresar en este camino de tolerar el pecado y normalizarlo? Mira: en Corintios había un hombre creyente con la mujer de su padre como si nada, y luego se arrepiente.
“Perdieron toda sensibilidad” significa literalmente tener la conciencia cauterizada.
“El pecado repetido endurece el corazón hasta que la persona ya no puede discernir entre lo bueno y lo malo.”
Efesios 4:20-21 “Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo…”
El cristianismo no es solo creer en Cristo, es aprender de Cristo para parecernos a Él. Versículo: “Porque ejemplo os he dado…” (Juan. 13:15).
La vida cristiana es una escuela espiritual 24/7. Aprendemos a Cristo leyendo, escuchando, orando, meditando, percibiéndolo. Cada día aprendemos a Cristo: cómo pensar, cómo hablar, cómo vivir. No nos dice: “aprendan sobre lo que Cristo enseñó y vean a ver si lo pueden aplicar”. Sin el Espíritu Santo de Dios es imposible vivir una vida parecida a la de Cristo.
Cuando la Biblia dice “aprendisteis a Cristo”, no es solo aprender historias y doctrinas.
Es conocer a Cristo personalmente. Es ser transformado para llegar a ser como Él.
Por eso el cristianismo verdadero no es solo estudiar un libro, sino caminar con el Dios viviente. (2 Co. 6:16).
