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EFESIOS 5:6-10
De las tinieblas a la luz.
(6). Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. (7). No seáis, pues, partícipes con ellos. (8) Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz(9) (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), (10) comprobando lo que es agradable al Señor.
Hoy en día, como en los días del apóstol Pablo, vamos a encontrarnos con personas que van a intentar convencernos de que estamos siendo muy radicales con el tema del pecado y que debemos ser un poco más flexibles porque vivimos en otros tiempos. Isaías 5:20.
Haga este ejercicio en un grupo de incrédulos: hable de la maldad del hombre, de sus faltas, de sus debilidades, etc. La gente te va a escuchar. Pero háblales del pecado y de lo que dice la Biblia, y te van a aplicar un apartheid. Dice: Juan 3:20: “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz…”
Colosenses 2:8: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres…”. Desde el período histórico de lo que llaman el Renacimiento hasta ahora, florecieron cantidad de corrientes filosóficas que influyeron en la sociedad y fueron vistas como una gran oportunidad para que el hombre mejorara por medio de esas filosofías de pensamiento. Mira, muchas de ellas no resistieron el paso del tiempo o migraron hacia una nueva filosofía mejorada.
Y la pregunta es: ¿pudo el hombre, en estos 600 años, encontrar una filosofía o una nueva corriente de pensamiento que ayudara a que los hombres amaran a sus vecinos, amaran a sus mujeres y que hubiera una sociedad más justa? No. Puras filosofías huecas que no conducen a nada.
En conclusión, no nos dejemos engañar por vanas palabras y nuevas corrientes de pensamiento, porque la experimentación de todas estas filosofías humanas ha fracasado y seguirá fracasando. ¿Y por qué seguirán fracasando? Porque creen que el hombre puede llegar a ser bueno si le encontramos un camino.
Dice: “Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso.” — Romanos 3:4. ¿Qué bondad hay en el hombre pecador? Usted me hubiera conocido en mis días de incrédulo: una mente retorcida que quería cambiar al mundo.
La semana pasada hablábamos de lo que significa la palabra inmundicia. Está relacionada con pecados sexuales de cualquier clase: pensamientos sensuales, lujuria, lascivia, pornografía, conversaciones vulgares, chistes obscenos, fantasías sexuales, adulterio, comportamientos afeminados, homosexualismo, prostitución, relaciones sexuales fuera del matrimonio y sensualidad provocativa. En conclusión, cualquiera de las prácticas que desagradan a Dios. Todo lo que acabo de mencionar, ¿crees que pueda ser resuelto por alguna metodología humana?
La Biblia lo reduce a una forma simple para que nadie busque teorizar, ponerse creativo o pensar algo más. Pablo dice: 1 Tesalonicenses 4:3: “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.” ¿Qué querrá decir Dios con esto?
No deja ninguna rendija para pensar otra cosa.
Van a tratar de convencerte de que la inmundicia sexual y la fornicación no son un asunto grave; que escuchar música vulgar “no es tan malo”. Que nadie los engañe con argumentos que hagan parecer normal aquello que Dios condena.
El mundo puede decirte, cuando pecaste: “Lo que hiciste no es tan malo. No seas tan duro contigo”. “Lo importante es que tienes un buen corazón”. “Dios te ama. Dios nos ama”.
Pero Dios nos llama a un arrepentimiento sincero.
La advertencia es importante porque el pecado puede ser presentado con nuevos nombres para tratar de bypassear o darle la vuelta a la palabra inmundicia. Tantas corrientes de pensamiento a través del tiempo como: “Mi cuerpo, mi decisión; mi vida, mis reglas”.
Dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” — Proverbios 14:12. No permitas que las palabras del hombre sin Dios cambien la verdad que Dios ha establecido, que es para todos los tiempos y para el bien del hombre.
No necesitamos seguir ninguna filosofía vana de los hombres. Ahí está el evangelio, tan claro, y es lo que realmente puede ayudar al hombre a cambiar.
Versículos 8-10 “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz…”
Aquí Pablo presenta lo que el creyente debe experimentar: un antes y un después de su conversión. Acá es donde nos damos cuenta de si alguien es de Cristo, si ha experimentado un cambio verdadero. Si puedes hablarnos de un antes y un después.
Antes: era tinieblas.
Ahora: sois luz en el Señor.
Hay un fenómeno estudiado en psicología llamado el efecto del nuevo comienzo, en donde los investigadores observaron que determinadas fechas —Año Nuevo, cumpleaños o comienzo de un nuevo trabajo, etc.— producían en las personas la sensación de que existe una separación entre “el viejo yo” y “el nuevo yo”. Uno de los ejemplos más conocidos es el efecto del Año Nuevo.
Hasta el 31 de diciembre:
“Yo era así…”
“A partir del 1 de enero, yo voy a ser así”.
En la mente, la gente pretendía que había un cambio, pero un par de días después la persona seguía teniendo el mismo carácter, los mismos hábitos y las mismas inclinaciones.
Pero siente que, al comenzar un nuevo capítulo, ha comenzado también una nueva versión de sí misma. Eso es lo que la persona siente, pero en la práctica no hay ningún cambio.
Cristo le dijo a Nicodemo: “Lo que es nacido de la carne, carne es…” La carne no puede mejorar por medio de filosofías humanas.
La evidencia de que hemos sido trasladados de las tinieblas a su luz admirable son los frutos que se manifiestan. El fruto, con el tiempo, es el que demuestra el cambio. Gálatas 5:22-23:
Nuestra naturaleza caída no se puede dominar con argumentaciones humanas, cosas como: Date un abrazo, abraza un árbol, perdona al niño que fuiste”.
Hablando de las filosofías huecas Estaba leyendo acerca de la eugenesia.
La idea básica de la eugenesia era que la humanidad podía “mejorarse” controlando quién debía reproducirse y quién no, aplicando principios de selección a los seres humanos.
Es interesante esta tesis, porque parte del asunto de que los seres humanos, para mejorar, necesitan cierta intervención.
Era algo así como; “Vamos a armar unos dos fulos de 1.80 m, cuyos padres sean muy buena gente. De seguro van a amar al prójimo. Por ahí vamos a ir probando hasta que nos salga uno bueno”. Por cierto, esta filosofía tuvo su auge a inicios de 1910 y se consolidó como una supuesta “ciencia de vanguardia”, apoyada por líderes progresistas, médicos y científicos.
Cuando escucho de estas nuevas corrientes de pensamiento que nos venden, me hago dos preguntas:¿Qué buen hombre es el que está detrás de todo eso? Y la otra pregunta:
¿Dónde terminará ese proyecto humano? Mal.
Dice: 1 Pedro 2:9 (RVR1960):
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
Ese traslado de las tinieblas a la luz no es para que estemos embarcados y esperanzados en proyectos humanos que no van para ningún lado.
Estamos puestos para anunciar el proyecto Jesucristo, el único que sabemos que cambia la vida de las personas y sabemos dónde va a terminar.
Pablo nos habla de cambios reales en 1 Corintios 6:11: “Y esto erais algunos…”
Lo que quiere decir es que todo ese tipo de comportamiento fue dejado atrás por el poder de Dios en la Iglesia de Corinto.
Lo que hemos hablado: No te dejes engañar. No seas partícipe. Recuerda quién eras y quién eres ahora.
Eres luz en el Señor.
