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Lucas 14:28
"La fe que agrada a Dios es la que piensa, luego actúa".
Porque ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?”
Jesús nos enseña lo que implica seguirlo y el compromiso que esto conlleva. Vamos a tener que pagar un precio si queremos ser discípulos.
Hoy muchos levantan la mano porque desde el púlpito los emocionan, pero cuando llega el golpe de la realidad y se enteran de que lo que se les estaba predicando era humo, entonces abandonan.
Jesús nos explica algo muy simple: nadie empieza a construir un edificio sin antes sentarse y ver si puede terminarlo. Si quieres ser un discípulo de Cristo, vas a tener que sentarte y pensarlo bien, porque hay un precio que pagar. Y por ahí mismo surge una pregunta: ¿Qué precio estoy pagando?, ¿Qué te está costando?
Alguien que piensa construir un edificio no comienza por emoción; primero se sienta a calcular si tiene los recursos para terminar la obra. Entre más grande el edificio, más grande es la sentada. ¿Cómo es que dicen por ahí? “Vamos porque vamos”. ¿Qué sentada ni qué sentada? Esa frase puede ser buena para un incrédulo, pero no para un creyente.
Recuerdo la construcción de esta iglesia. Durante la elaboración de los planos yo revisé cada detalle como si fuera un ingeniero civil o un arquitecto. Cuando aprobaron los planos, volví a revisar cada detalle. Gracias a Dios, acababa de comenzar a trabajar en la industria de la construcción. Yo traté de visualizar la mayor cantidad de detalles, pero Dios, en el desarrollo de la obra, fue quien me dio los detalles de algunas cosas que no tenía resueltas.
Este pasaje nos enseña que la vida de fe no tiene que ver con comportamientos impulsivos, sino con decisiones razonadas y guiadas por la sabiduría que viene del cielo.
Santiago 3:15 al 17: la sabiduría que viene de lo alto es pura…
Si no actuamos de acuerdo con esta sabiduría, entonces estaríamos actuando como sea. ¿Cómo es la sabiduría terrenal? Está pensando en lo inmediato: “solo hazlo”, no te sientes a pensarlo mucho y actúa. ¿Y la animal, cómo es? Está gobernada por instintos y reacciones impulsivas. Así se comportan los animales.
¿Cómo estamos decidiendo? ¿Instintivamente?, ¿movidos por reacciones impulsivas? Dios nos ha dado la dignidad del razonamiento, y es triste ver que hay muchos incrédulos que toman decisiones mejor razonadas que muchos creyentes.”
Siéntese a pensar antes… Entre más grande la decisión, más tiempo vas a tener que sentarte a pensar. No es lo mismo sentarse a pensar cuál de los tres combitos de 3.95 del McDonald's te vas a comprar, que sentarte a pensar si te vas a cambiar de trabajo.
Por ahí se aparece alguien: “Hermano, se me ocurrió esta idea. ¿Qué le parece esta maravillosa idea?” Se ve buena, pero cuando le dices: “Creo que deberías orar”, se van como el joven rico. Por eso es que muy pocos vienen a consultar: “Ese pastor es un destructor de sueños, todo es vaya a orar y piénselo bien”. Siéntese a pensarlo.
Cristo quiere que edifiquemos y hagamos cosas para Él, pero también quiere que nos sentemos a evaluar todo el panorama en detalle: cosas como qué podría salir mal y cómo vamos a actuar frente a la adversidad. Proverbios 11:14: “En la multitud de consejeros…”.
Siéntese a pensar.
¿Crees que Dios va a honrar la prisa desordenada? En la mente se idealizan las cosas cuando se está al calor del momento, pero luego viene el golpe de realidad. Se dice que el 80 % de las decisiones se toman emocionados; no seamos parte de esas estadísticas.
Proverbios 19:2 y 14:15.
Si se toman decisiones sin tener claridad espiritual, sin entender que la Biblia dice que todo tiene su hora y todo tiene su tiempo, se terminará atascado. Actuar sin sentarse a planificar es el camino directo al fracaso.
Dice la Biblia en Romanos 12:2 que necesitamos renovar nuestro entendimiento, cambiar de mentalidad. ¿Cuál fue la mentalidad con la que nos levantaron desde chiquitos? “Pusieron el Window activity, haga la plana, haga el plan, haga la práctica, haga, porque si no hace se queda atrás; haga, aunque lo esté haciendo mal. Y ni pregunte por qué está haciendo plana”.
Nueva mentalidad: siéntese a pensar antes de hacer.
Proverbios 4:26: “Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos”. “Examinar” implica pausa, análisis.
Estoy seguro de que aquí nadie quiere fracasar. Nadie toma decisiones con la intención deliberada de decir: “Voy a fracasar”. El caso de Lot que mencionó Joel la semana pasada: Lot no estaba pensando “voy a fracasar, voy a hacer un gran fracaso”. Sin embargo, muchos pueden estar tomando decisiones que los condicionan al fracaso.
Cuando se toma una mala decisión grande, luego se empiezan a tomar pequeñas malas decisiones para justificar y sostener aquella decisión inicial. Caso de Lot: tomó una mala decisión grande, luego varias pequeñas y terminó secuestrado.
“Los pensamientos con el consejo se afirman, y con dirección sabia se hace la guerra.” Proverbios 20:18.
Dice la Escritura que las cosas que se escribieron para nuestra enseñanza se escribieron. Hay un dicho que dice: “Si quieres saber cómo es el camino, pregunta a los que vienen de regreso”.
En mi tiempo de ingeniero, cuando iba a comenzar un proyecto, analizaba hasta el último detalle para ver qué podía pasar. Nosotros somos así en nuestros trabajos, ¿sí o no? Analizamos bien porque si no, nos pueden botar. Entonces, ¿por qué en mi vida no voy a hacer lo mismo y tomar en cuenta cada detalle para evitar fracasos?
