Volver a Recursos

Mateo 28:18-20. Por amor de su nombre.

Gratitud y gozoPor Héctor Cruz25, Aug 2026
Mateo 28:18-20.  Por amor de su nombre.

Este recurso cuenta con audio

Mateo 28:18-20

Por amor de su nombre.

Este es el último mandamiento que aparece en el libro de Mateo, y al final, para que nadie se le olvide, dice: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

“Id y haced discípulos”.

La palabra “id”, de ir, es un imperativo. Es un mandato para el creyente que no deja posibilidad para ver si tú quieres o podrías ir.

Id → verbo ir, imperativo, Haced → verbo hacer, imperativo. Ambos verbos en su forma imperativa.

La autoridad y el mandato: Yo te voy a hacer una pregunta:

Si tú hubieras estado en esa reunión con Cristo y el mismo Cristo te dice las mismas palabras: “Id y haced discípulos a todas las naciones”, ¿Cómo hubieras reaccionado?

Lo viste resucitado de los muertos y te dice: “Tengo poder acá en la tierra. Acuérdate cuando resucité a Lázaro y caminé sobre el agua. Me voy al cielo, pero tengo la misma autoridad arriba y abajo”. ¿Cómo hubiéramos reaccionado a ese llamado? ¿Qué excusas podríamos presentar?

¿Por qué buscamos tantas excusas para compartir el evangelio?

No queremos incomodar a la gente.

No queremos desencajar en un grupo.

Tenemos miedo al rechazo.

Pensamos que más adelante tendremos una mejor oportunidad para testificar.

Ahora no es el momento correcto. Mas adelante.

No se testifica porque sentimos que tenemos que arreglar algunas cosas en nuestras vidas antes de testificar. Cuando todo esté perfecto conmigo entonces voy a testificar. “Más adelante voy a estar mejor parado para testificar”.

“Mejor que otro lo haga; yo no tengo tanto conocimiento”.

Pero el llamado a presentar las buenas noticias es para todos. Todos deberíamos tener los mínimos conocimientos para testificar a otra persona.

La autoridad: Cristo nos respalda

Tenemos la autoridad para testificar. “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id…” No dependemos de nuestro carisma ni de nuestra capacidad para convencer alas personas. Tenemos la autoridad y el acompañamiento de Dios para testificar. Juan 16:8. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”.

Tenemos que estar preparados para ser utilizados.

Tenemos que estar preparados para presentar defensa del evangelio. En 1 Pedro 3:15, Pedro dice: “Estad siempre preparados para presentar defensa (apología) ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. Pedro no está hablando de pelear o ganar una discusión. La presentación debe hacerse “con mansedumbre y reverencia”.

Estar preparado porque podrías encontrarte con alguien que te haga una pregunta y tú nunca hubieras pensado en eso, y quedarías neutralizado. Estar preparado es mucho más que decir: “Yo soy cristiano” o “yo voy a la iglesia”. También es más que decirle a alguien:

“¡Arrepiéntete, pecador!”.

La preparación es clave. Debemos pensar en un bosquejo básico de cómo hablarle a una persona. Primero debemos conectar con las personas Tenemos que conectar primeramente con las personas. Usted llega de repente tirando toda su argumentación y ni siquiera se detiene a preguntar, ni está viendo la reacción de las personas.

Jesús y la mujer samaritana en Juan 4:7-15. Cristo, que era Dios, no le dijo a la mujer de una vez que estaba en adulterio. Primero estableció una conexión con ella.

¿Cristo se puso a hablar con la mujer de algo que les era común a ambos? La sed.

Y se aseguró de generar una reacción de parte de ella.

Pablo en Atenas en Hechos 17:18-23

Pablo, en Atenas, se esforzó en buscar un punto en común con los atenienses, que eran muy religiosos y tenían un pocotón de dioses. ¿Cuál fue su estrategia?

Les dijo, en esencia: “Les vengo a hablar de ese Dios que ustedes no conocen”. Eso generó curiosidad. Dice la Biblia que ellos estaban interesados en escuchar algo nuevo.

Testificar tiene como meta hacer discípulos, no solamente presentar el mensaje y decir:

“Chao, nos vemos”. Haced discípulos es discipular. Tenemos un fin en mente.

¿Cuál es el fin en mente?. Hacer discípulos. Si tenemos un propósito claro como este, sabemos hacia dónde tenemos que dirigirnos. 2 Timoteo 2:2

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. No es solo ganar almas, sino enseñarles todo el consejo de Dios. Si le hablamos a alguien de Cristo y no se le da el debido seguimiento, es como dejar a un niño tirado por ahí y que se las arregle por su cuenta.

Cual es el beneficio de anunciar el evangelio. ¿Cómo regresaron los 70 que fueron a anunciar el evangelio? Lucas 10:17. “Volvieron los setenta con gozo…”

Una de las mejores cosas que puede experimentar el creyente al anunciar el evangelio es el gozo. El gozo se produce cuando dedicas tiempo a la vida de los demás, y muchos aquí lo están experimentando. Cualquiera aquí que esté experimentando la gracia de Dios y esté viviendo una vida de gozo va a querer transmitir eso a la gente que está allá afuera.

¿Usted cree que hay algo mejor que cambiar la vida de las personas que no tienen ninguna posibilidad? Si llevamos la luz de Cristo a los hogares, las vidas van a ser transformadas.