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Santiago 1:17.
Padre nuestro.
Tenemos que acercarnos sabiendo que hay un Dios real. Observa lo que dice Hebreos 11:6
Y la pregunta es: ¿Cuándo estás orando, te imaginas que estás en la presencia de Dios?
Dice en el libro de Salmos: “¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?”. Salmo 42:2.
Dice que durante una hora específica del día Jim entraba a su lugar de oración, se arrodillaba y lo primero que decía era: “Jesús, este es Jim reportándose”.
Después de un tiempo, Jim enferma y termina en el hospital. Después de cierto tiempo, alguien va a visitarlo y la enfermera comenta que nadie lo visita. Jim le responde a la enfermera y le dice que ella está equivocada, porque todos los días Jesús viene a visitarlo y él sabe, en esencia: “Jim, este es Jesús reportándose”.
Cuando oramos, debemos entender quiénes somos y en qué relación hemos entrado con Dios. Cuando nos convertimos, entramos en la más grande relación de amor que cualquier ser humano pueda experimentar.
2 Corintios 6:18 : “Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” 1 Juan 3:1 : “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios...” Dios nunca te va a decepcionar, ese amor siempre va a estar ahí.
Yo he visto a unos padres que son padres promedios y, después de cierto tiempo, se van fastidiando de sus hijos y, al final, no los quieren ver más. ¿Usted ha visto eso?
El amor de Dios para sus hijos siempre va a estar ahí. Dice que aunque seamos infieles, Dios permanece fiel. 2 Timoteo 2:13.
La Biblia nos enseña que Dios está interesado en una cercanía. Mira la forma como Dios planteó el Padre Nuestro, mira cómo está escrito. Mateo 6:9 y 10: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”. Dice: “Venga tu reino, hágase tu voluntad”. Todo está escrito en segunda persona singular. Habla en segunda persona, tú; eso es cercanía. Obviamente, le reconocemos por lo que Él es y nos acercamos con reverencia.
Vuelvo y te repito: estamos en la más grande relación de amor que cualquier ser humano pueda experimentar.
Es nuestro Padre, pero la figura del padre siempre ha estado cuestionada. Muchos padres no están en nada, así que al principio a alguien le puede costar entender esa idea de: “Un papá bueno y amoroso, ¿ese dónde está?”. En el cielo. No podemos estar buscando en la tierra lo que solo viene del cielo. Dice la Biblia que toda buena dádiva. Santiago 1:17.
Y en esa misma línea de ideas nos metieron en la cabeza que Dios es un padre con cara de amargado y ni te acerques por ahí, y mejor, si quieres, habla con tu mamá para que lo suavice un poco a tu padre. ¿Eso a alguien le pasó?
Hemos sido invitados a una relación de amor, pero tenemos que darnos por aludidos.
¿Cómo se sentiría una mujer si un hombre magnífico se interesa por ella y ella es una de las peores?
Apocalipsis 3:20 — es una invitación a abrir la puerta del corazón mismo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
Una de las razones por las que no recibimos nuestras peticiones es porque no estamos preparados para recibirlas aún. Dios trabaja primero en nosotros antes de darnos aquello que estamos pidiendo.
¿Crees que el rey David estaba preparado para ser rey cuando Samuel lo ungió?
David fue ungido, pero tuvo que esperar. Y seguramente, cuando estaba siendo perseguido por Saúl, estaba preguntándole a Dios: “¿Qué está pasando?”. Dios no va a darnos cosas para las cuales aún no estamos listos para recibirlas.
Pedimos, pero no hacemos nada para avanzar en la dirección de aquello por lo que estamos orando. La Biblia dice en Mateo 7:7-8: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.” Si estás orando por tus finanzas, también debes comenzar a recortar gastos innecesarios. Si estás orando por tu salud, también debes comenzar a apartar el gordito del puerco y abandonar los dulces. Si estás orando por una mejor relación con tu esposa, quizás tengas que comenzar a cambiar esa cara de puñete.
¿CÓMO PODEMOS MEJORAR NUESTRA VIDA DE ORACIÓN?
Si la oración no ha sido el fuerte de tu vida hasta este momento y quieres mejorar en esto, quiero darte algunas sugerencias que puedes adoptar.
Primero: ubica un tiempo en tu agenda inamovible. Por eso, ese debe ser el momento de mayor tranquilidad para ti. Al ubicar un tiempo específico, puedes comenzar a construir una rutina.
Segundo: busca un espacio físico. Busca un lugar donde puedas orar todos los días con la menor cantidad posible de distracciones.
Tercero: haz una lista de oración.
“¡Qué lista, ni qué lista, si yo me sé todo de memoria!”. La memoria muchas veces es selectiva y tiende a recordar lo que más te agrada.
Comienza con algunas necesidades claras por las cuales quieres orar.
La lista te dará una guía en qué enfocarte. La lista te ayudará a recordar aquello que es realmente importante. En esa lista vas a comenzar a tachar oraciones que han sido respondidas.
Y cuando mires hacia atrás y veas todas esas respuestas, eso va a fortalecer tu fe.
